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ToggleLa maniobra de Kristeller se usa durante el parto para facilitar la expulsión fetal; sin embargo, presenta muchos riesgos para la salud. Conoce más al respecto.
Tener un hijo es el sueño de miles de mujeres, quienes se imaginan a sí mismas durante el embarazo, el momento del parto, la crianza de ese pequeño ser por quien han esperado tanto. Sin embargo, el sueño puede volverse pesadilla al ser víctima de violencia y/o negligencia obstétrica. Aquí te decimos cómo identificar una de las formas más comunes: la llamada maniobra de Kristeller.
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La “maniobra de Kristeller” consiste en ejercer presión sobre el vientre para ayudar a que el bebé baje hacia el canal de parto. Esta maniobra fue descrita en 1867 por Samuel Kristeller, médico polaco que comenzó a utilizarla y a desarrollar una técnica controlada que debe realizar solo el obstetra, quien aplica presión paulatina con el antebrazo o los puños en la parte superior del útero, acompañando la contracción y el puje de la madre para ayudar a que el bebé nazca.
Por mucho tiempo se ha considerado una maniobra para salvar vidas, que se aplica cuando el bebé es muy grande, cuando la madre ya se cansó y no tiene la fuerza suficiente o cuando le aplican anestesia epidural. Usar esta maniobra no necesariamente implica que algo haya salido mal con el parto, sino que se necesita auxilio adicional.
Sin embargo, uno de los problemas es que el personal de salud, como las enfermeras, suelen aplicar la maniobra de forma incorrecta, o en un momento inoportuno, al no conocer bien la técnica.
La maniobra de Kristeller se desarrolla en los siguientes pasos:
La Organización Mundial de la Salud (OMS) no recomienda el uso de la maniobra de Kristeller, ya que conlleva muchos riesgos; en algunos países de Europa está prohibida, mientras que en otros se considera violencia obstétrica y en algunos más es parte de los servicios de atención perinatal y se aplica sin tener que pedir consentimiento a la madre. Entre los riesgos que se ha identificado conlleva la maniobra de Kristeller, destacan:
En el feto, las complicaciones por la maniobra de Kristeller abarcan fracturas de húmero y clavícula, aumento de la presión intracraneal, hemorragias intracraneales, cefalohematoma, hipoxia fetal, entre otros, por lo que se considera mala práctica médica.
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La Organización Mundial de la Salud (OMS), en su guía de 1996 sobre atención al parto normal, ya advertía que la maniobra de Kristeller debía utilizarse con precaución, a la espera de más estudios que aclararan su seguridad y eficacia.
Estudios posteriores, presentados en 2009 y recogidos en la Guía de Práctica Clínica de la OMS, concluyeron que esta maniobra no aumenta la tasa de partos vaginales espontáneos ni reduce la necesidad de partos instrumentales, además de ser ineficaz para acortar la segunda etapa del trabajo de parto.
Con base en lo anterior, la OMS desaconseja la maniobra de Kristeller por considerarla una práctica obsoleta y peligrosa, sin respaldo científico que demuestre su eficacia. Si la maniobra no se hace correctamente, puede causar problemas muy graves, como que la placenta se separe antes de tiempo, que el útero se rompa o que el bebé sufra fracturas.
En este sentido, la OMS enfatiza que esta forma de maltrato durante el parto atenta contra los derechos de la mujer, por lo que promueve un modelo de atención que la ponga a ella en el centro para optimizar su experiencia durante el trabajo de parto y el parto.
A manera de síntesis, es importante considerar que esta práctica puede tener consecuencias graves tanto para la madre como para el bebé, por lo que se debe buscar a un médico que esté preparado para manejar las complicaciones mencionadas y brindar la atención necesaria para garantizar la seguridad de ambos.
En cuanto a la madre, son emergencias los desgarros perineales debido a la rápida expulsión de la cabeza del bebé, así como hemorragias, desprendimiento prematuro de la placenta y prolapsos uterinos. Aunque es excepcional, la complicación más grave asociada a la maniobra de Kristeller es la ruptura uterina.
En el bebé, las complicaciones que deben ser atendidas de inmediato pueden incluir fracturas de clavícula o húmero, falta de oxígeno al nacer y parálisis de los nervios cervicales, lo que puede limitar el movimiento de sus brazos.
Si una paciente cree que ha sido perjudicada por una mala práctica médica durante el parto relacionada con la maniobra de Kristeller, tiene la opción de emprender acciones legales para obtener una reparación por los daños sufridos. Esto puede implicar la presentación de una queja formal por negligencia médica ante el centro de salud o la presentación de una demanda judicial.
Para que se considere que ha existido una negligencia médica vinculada a la maniobra de Kristeller, es esencial demostrar que el médico o la matrona no actuó de acuerdo con los estándares médicos aceptados y que esta acción u omisión causó un perjuicio a la paciente. Esto puede ser complicado de probar, ya que la maniobra de Kristeller generalmente se utiliza en situaciones de emergencia y su evaluación retrospectiva puede ser difícil.
No obstante, si se puede evidenciar que la maniobra de Kristeller se empleó de manera inapropiada o sin justificación médica necesaria, y que esto ocasionó un daño a la paciente, entonces se podría tener éxito en una demanda por negligencia médica.
En otras palabras, si una paciente sufre daños como resultado de la maniobra de Kristeller, y puede demostrar que esta maniobra fue realizada de manera incorrecta o innecesaria, tiene derecho a buscar una compensación legal por los daños sufridos.
Si usted fue víctima de una de estas situaciones durante la atención perinatal y le dejaron secuelas a su salud o las de su bebé, no lo piense más y realice una demanda por negligencia médica. En LEX & CO con gusto le asesoraremos para interponer la demanda correspondiente, solo llámenos al teléfono 5568401076, mándenos un correo a firma.lex.co@gmail.com, escríbanos a través de nuestro formulario de contacto o WhatsApp.
Lic. Carlos Figueroa Rodríguez, abogado titular de Lex & Co. Cuenta con más de 10 años de experiencia en casos especializados en materia de demandas contra negligencias médicas y aseguradoras. Egresado de la Universidad Anáhuac y con Maestría en Derecho Constitucional y Amparo por la Barra Nacional de Abogados, además, cuenta con un doctorado en Ciencias Jurídicas por la UCI México. Cédula profesional 6577215.
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