Ser madre es un regalo que muchas veces se ve frustrado por malas prácticas del personal médico e incluso por la negativa de los centros hospitalarios a brindar atención de urgencia para asistir el parto, situaciones que lamentablemente se encuentran muy presentes en nuestro país.

Casos muy sonados como los de Irma López Aurelio y María del Carmen Oceguera, que en 2013 dieron a luz en las inmediaciones de un nosocomio de Oaxaca y otro de Puebla, respectivamente, son sólo algunos ejemplos de esto que llamaron la atención acerca de la violencia obstétrica que se vive en México, la cual permanece muy presente hasta nuestros días.

Impericia médica

¿Qué es la violencia obstétrica?

Se trata de una violación a los derechos humanos que sucede cuando por acción u omisión el personal que labora dentro de una institución de salud causa daño físico o psicológico a las mujeres que se encuentran en etapa de embarazo, parto o puerperio.

Este tipo de violencia de género puede suscitarse de forma relativamente leve a través de regaños, burlas e ironías, amenazas, insultos y reclamos, hasta llegar a casos de humillación, discriminación, negación del servicio médico, trabas en la admisión y atención deficiente.

¿Qué es la impericia médica?

Según datos de la última Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH), realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), este tipo de actitudes afecta a más de la tercera parte de las mujeres de entre 15 y 49 años que requieren de atención obstétrica, lo que significa alrededor de 11 millones de madres.

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¿Cómo puede identificarse este tipo de violencia?

La normalización de la violencia obstétrica en varios países ha hecho que ésta sea pasada casi desapercibidamente, por lo que en 2014 la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió el documento “Prevención y erradicación de la falta de respeto y el maltrato durante la atención del parto en centros de salud”, declaración en la que se enfatiza que

“Todas las mujeres tienen derecho a recibir el más alto nivel de cuidados en salud, que incluye el derecho a una atención digna y respetuosa en el embarazo y en el parto, y el derecho a no sufrir violencia ni discriminación.”

No obstante, esto dista mucho aún de ser una realidad, por lo que diversos organismos y asociaciones civiles han desarrollado sus propios mecanismos para detectar abusos hospitalarios en este sentido.

Al respecto, la ENDIREH basó sus resultados conforme a las respuestas de 12 preguntas básicas para identificar si se sufrió algún tipo de maltrato o violencia durante el parto, las cuales indagan en los siguientes aspectos:

Todos estos escenarios denotan violencia obstétrica que puede ser considerada como negligencia médica cuando existen repercusiones permanentes en la salud física y mental de la madre o del recién nacido. Si usted ha sufrido una situación como esta, en Lex & Co le ayudamos a que los responsables respondan a los daños que le han causado. Llámenos y permítanos asesorarle.

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